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La Psicoterapia Sensoriomotriz utiliza la sabiduría natural del cuerpo, la postura, el movimiento y el sistema nervioso, para sanar, adaptar y desarrollar nuevas capacidades, especialmente en adultos, niños y adolescentes que padecen traumas no resueltos, problemas en sus relaciones, que necesitan mejorar su resistencia al estrés o, en general, mejorar su calidad de vida y, por tanto sus niveles de salud.

Fases de la Psicoterapia Sensoriomotriz

La Psicoterapia Sensoriomotriz es  un método que se puede estructurar en diferentes fases.

  • La terapia, generalmente, comienza en la primera fase, en la que se trabaja con el cliente para que éste desarrolle recursos para regular la excitación.
  • La segunda fase de la terapia aborda los recuerdos y las emociones.
  • La fase final se centra en avanzar a través de la expresión de emociones, abordar las relaciones y ampliar la ventana de tolerancia.

Las fases de la terapia no necesariamente suceden en este orden, y las fases o habilidades aprendidas dentro de una fase pueden revisarse según sea necesario en base a las necesidades de cada paciente.

  1. En una primera sesión típica, el terapeuta proporciona psicoeducación en psicoterapia sensoriomotora, evalúa las habilidades y objetivos del cliente.  Durante las sesiones en la primera fase, el cliente es guiado para tomar conciencia de su experiencia interna actual; toma conciencia de sus recuerdos, imágenes, emociones, pensamientos y patrones corporales. En esta fase el psicoterapeuta ayuda al cliente a acceder a un estado de conciencia o atención plena, a lograr un estado de autoreflexivo y de observación interna. Un paso necesario para que empleando recursos verbales y físicos, los patrones inconscientes sean llevados a la conciencia donde pueden ser examinados, entendidos y abordados.

En esta fase, por ejemplo, se le puede pedir a un cliente que “note lo que le sucede, lo que está sintiendo” mientras relata un episodio vivido. Puede notar que aprieta los hombros, frunce el ceño y siente que su corazón se acelera. Utilizando la atención plena, el cliente y el terapeuta exploran los desencadenantes y las señales corporales de la excitación excesiva o desregulada y trabajan para aumentar la conciencia de cómo la postura, el movimiento y el gesto afectan a la excitación y el bienestar.

El terapeuta guía al cliente en la identificación de los recursos de supervivencia que se utilizaron para hacer frente en el pasado a situación adversas, y lo ayuda a evaluar y desarrollar fortalezas, talentos y competencias, y a descubrir recursos somáticos naturales. Esta fase de investigación se enfoca en cultivar una conexión y comprensión del cuerpo que se usa en fases posteriores para abordar recuerdos, pensamientos y creencias.

En la fase 2 de Psicoterapia Sensoriomotriz el cliente y el terapeuta comienzan a identificar los efectos y signos de recuerdos implícitos, desde sensaciones, intrusiones sensoriales, emociones, movimientos hasta pensamientos, y el cliente desarrolla nuevos recursos para  integrar los eventos dolorosos del pasado. El terapeuta acompaña al cliente en el uso de la «conciencia dual» para abordar los pequeños recuerdos específicos de su estado sin tener que revivir el pasado. El cliente participa activamente, verbalizando su experiencia interna; se pueden revelar recuerdos y creencias ocultos dolorosos, y se pueden expresar emociones fuertes. Simultáneamente, el doble enfoque en la experiencia del momento presente y las indicaciones del terapeuta para usar los recursos evitan que el cliente se desregule demasiado durante este trabajo de memoria.

El cliente tiene una sensación de finalización a medida que practica acciones de empoderamiento que no se pudieron usar en el pasado, y aborda la excitación y las emociones desreguladoras relacionadas con las defensas de los animales.

Esta fase se enfoca en reparar los efectos duraderos de traumas pasados ​​y deficiencias de apego de una manera manejable, integradora y que fomente la confianza.

Y e la fase 3, además de continuar recurriendo a las habilidades aprendidas en las fases uno y dos para abordar el legado del historial de relaciones de un cliente, incluidas las relaciones de apego temprano con los cuidadores, el terapeuta le guía para descubrir creencias limitantes, tales como «nunca seré lo suficientemente bueno» y su efecto en el cuerpo.

De esta  manera comienza a explorar la conexión y la expresión de emociones que se han perdido o reprimido. Al practicar movimientos y acciones físicas, el cliente puede aumentar las conexiones y la intimidad, explorar el establecimiento de límites y evaluar su modo de andar y explorar nuevas formas de caminar.

En esta fase, el terapeuta ayuda al cliente a aumentar las emociones positivas y las actividades placenteras, e incrementar su capacidad de juego. A través de una toma de riesgos guiada y saludable, El cliente tiene el desafío de atender áreas de vida previamente descuidadas y ampliar su ventana de tolerancia.

Esta etapa final de la terapia ayuda al cliente a cultivar un sentido de sí mismo, mejorar las relaciones y lograr una sensación de satisfacción y bienestar en la vida.